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miércoles, 2 de marzo de 2011

Construyendo con Natahn Sawaya

¿Quién no ha tenido un lego y ha intentado realizar formas imposibles?, yo normalmente terminaba desesperada porque nunca conseguía la forma con la perfección deseada...

Pues Nathan Sawaya ha superado todas las expectativas y ha hecho realidad muchos de nuestros sueños con su trabajo con piezas de Lego, os muestro unos cuantos ejemplos de estas "obras de arte":




lunes, 27 de diciembre de 2010

El valor del arte.


Texto: Arantxa Marcos
Alguna vez , delante de un cuadro, ¿habéis pensado; ¡pero si esto lo hace mi sobrino! ¡esto también lo hago yo con un boli y un rotulador!?
Tengo un amigo que le pasa con algunas obras de arte y aunque le intento explicar cuál es la concepción de la obra y lo que pretendió el artista, no consigo hacerle cambiar de opinión. En cierto modo, comprendo su comentario porque en ocasiones puede parecer fácil realizar la obra en cuestión. He de recalcar que otras veces ese comentario puede ser cierto, como en todo hay cosas buenas y cosas mediocres.

Hoy intentaré explicar a ese amigo por qué se considera arte a aquello en lo que ve simpleza. Espero conseguirlo.

Desde sus inicios el arte se utilizó para obtener beneficio de la naturaleza, de ahí el arte prehistórico que con sus pinturas pretendían mejorar su calidad de vida con más agua para acabar con las sequías, más animales para cazar, etc.
Este carácter propiciatorio del arte fue cambiando con el paso de civilizaciones que, aunque siguen pidiendo a sus correspondientes dioses ciertos beneficios, ven en la naturaleza una máxima de belleza y perfección que no ven en el ser humano y que quieren lograr.
Los artistas se dieron cuenta de que el hombre no era capaz de crear cosas tan bellas y perfectas como la madre naturaleza y es ahí donde comenzó su carrera. El Laocoonte y las obras de Giotto, de las que os he hablado en anteriores ocasiones, son un ejemplo claro de esa búsqueda del artista por conseguir esa belleza. El románico, el gótico, el renacimiento, el romanticismo,  el barroco español, el neoclasicismo… todos los periodos perfeccionaron una técnica, un movimiento, una perspectiva… que acercaba al hombre cada vez más a la naturaleza.

Una vez conseguida tal perfección (cuadros que reflejaban paisajes con tal cantidad de detalles como si los vieras en la realidad, retratos de personas que eran idénticos al homenajeado…), se dieron cuenta de que sus obras carecían de cierta vida, de momentaneidad. Querían poder reflejar ese momento único en el que se ve el amanecer, un minuto antes y un minuto después ya no es lo mismo. Pero llegaron los tan conocidos impresionistas y consiguieron captar el instante, una impresión. Estos abandonaron la pintura metafísica y quisieron captar la luz sin atender en exceso a las formas que se ocultaban tras ella.

A partir del Impresionismo es donde comienza el camino errante del artista. Ya se había conseguido la perfección de la naturaleza e incluso la captación del instante, de lo momentáneo. Los artistas entienden que una pintura puede transmitir mucho más que una realidad o un instante, pueden transmitir sentimientos, sensaciones, espacios… Aquí es dónde mi amigo empieza con sus comentarios.
A grandes rasgos y sin centrarme en obras concretas, los artistas contemporáneos buscan romper con las reglas establecidas y provocar algo en el espectador, sea lo que sea. El fauvismo experimentó con el color, el expresionismo potenció el carácter expresivo e intimista deformando la realidad, el cubismo eliminó por completo la prespectiva renacentista y dispuso la obra como una cuadrícula sin profundidad, el futurismo potenció lo industrial centrándose en aspectos como el movimiento o la velocidad, el arte abstracto busca la expresividad mediante formas o colores que carecen de referente material, el constructivismo tuvo carácter político y una intención de dirigir a la sociedad, el dadaismo busca en sus obras lo absurdo y el azar, el surrealismo quisó reflejar un mundo onírico eliminando de su mente toda influencia para mostar la pureza del inconsciente…

Como véis, las obras de arte tienen una concepción, una elaboración compleja para llegar a un resultado que quizá sea simple. Se busca una introspección interna, una sensación o simplemente provocar una reacción en el espectador. Estas corrientes quisieron ir más allá de la representación de la realidad tal y como la vemos. Esto también es arte.

No digo que las obras de estos artistas tengan que gustar porque sea arte sin más. A mi me pasa que algunas corrientes o artistas son capaces de crear en mi algo que no lo hacen otros.

Para terminar os doy la oportunidad de conocer algunas de las obras que corresponden a las corrientes de las que os he hablado para que las relacionéis. Quizás descubráis que alguna despierta algo en vuestro interior:

 
La Fuente,  Duchamp
La danza, Matisse
El libro abierto, Juan Gris
Composición 8, Wassily Kandinsky
Anuncio de la Gosizdat, Alexander Ródchenko
Formas únicas de continuidad en el espacio, Umberto Boccioni
 

viernes, 17 de diciembre de 2010

Arquitectuta, escultura... y hoy pintura.

 Texto: Arantxa Marcos
¿Quién no disfruta delante de los cuadros de los grandes artistas del Renacimiento como Rafael o Leonardo da Vinci? Puede parecer que estos grandes artistas crearon el arte sin más pero hoy quisiera dar nombre a otros que no han obtenido ese reconocimiento mundial pero que sin su aportación ninguno de estos grandes artistas que he mencionado, sin intención de quitarles ningún mérito, quizá no hubiera sido tan destacada.

Giotto di Bondone (1267-1337) es uno de esos artistas. Fue un pintor, escultor y arquitecto de Trecento. Su faceta más conocida es la de pintor y es en esa en la que destacó por encima de sus contemporáneos.
Para explicar qué hizo este gran desconocido artista podría escribir sin parar, pero creo que es merecido que conozcáis a este artista por sus obras. Os presentaré ejemplos de lo que hacían otros artistas de su época y descubrireis que un gran artista no sólo hace obras importantes sino que también un gran artista es aquel capaz de romper con las reglas establecidas de su época.

Giotto fue uno de los primeros en ennoblecer las proporciones, en darles movimientos de vida y gestos llenos de expresión a sus figuras. Me explico. En aquella época predominaban las figuras de estilo bizantino, esto es, figuras planas y simbólicas, mal proporcionadas y muy estáticas. Giotto homogeneizó las proporciones de las figuras, ya no destacan cabezas de mayor tamaño con repecto al cuerpo, reemplazó las monótonas vestiduras por otras con arreglo a la edad, situación y sexo de lo que estaba representando e intentó dar movimiento con pliegues más naturales y no tan lineales, además de dar volumen a sus figuras. Os presento dos obras a comparar.
La de la derecha es la Madonna de Cimabue, maestro de Giotto y una representación del estilo bizantino, y la de la izquierda la Madonna de Giotto.  


Las difrencias son evidentes, ¿no? Fijaros en el rostro de la virgen de Giotto mucho más redondeado, más natural. Hasta incluso tiene un gesto, personalidad.

¿Y los pliegues de las prendas? En la obra de Giotto son más naturales aunque todavía le quedaba mucho para definir totalmente el movimiento de las figuras en sus prendas. Si os fijais en el niño Jesús, los pliegues intuyen una barriguita.

Lo que hizo Giotto es adoptar las características de la escultura (movimiento y volumen) a la pintura. Algo que nadie antes había logrado.

En estas obras también se puede observar otro de los logros de Giotto: la introducción por primera vez de la perspectiva en las arquitecturas dentro de la pintura. Pero el mejor ejemplo son los frescos de la Basílica de San Francisco de Asís. 


En ellos, Giotto representó las escenas más importantes de la vida del Santo con un estilo narrativo nuevo para aquella época.  En la recreación de los hitos de San Francisco, el italiano utilizó lugares concretos, creando un espacio verosímil donde las figuras se insertan de forma natural. De este modo, Giotto hace más cercanas las escenas del santo y comienza sus pruebas con la perspectiva. Los frescos adquieren profundidad aunque de una manera muy primitiva. Su observación de la Naturaleza le lleva a crear un marco real, ya sea con arquitecturas o en un paisaje abierto, en donde transcurren los acontecimientos narrados.

La nueva concepción artística que plasmó Giotto en su obra cambió el rumbo de la pintura occidental, desde el Renacimiento hasta el siglo XX.
Este es mi pequeño homenaje a un gran artista que ha condicionado el rumbo del arte y que sin su entrega e innovación quizás el Renacimiento no hubiera sido lo que hoy conocemos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Arte: El Laocoonte

Texto: Arantxa Marcos
Hoy quiero hablar de una obra escultórica de la antigua Grecia que me asombró no sólo por la maestría en la técnica sino también por su gran expresividad. Es tal el impacto de esta obra en la historia que el mismísimo Miguel Ángel se basó en ella para realizar una de sus obras más emblemáticas: el Moisés.

Empecemos por el principio: La escultura está realizada en un único bloque de mármol, mide poco más de 2 metros, y no se sabe con seguridad si es original del periodo helenístico del siglo I a.c. o es una copia romana. Aunque en el pedestal se recoge la siguiente firma: "Atanodoro hijo de Hagesandro, Hagesandro hijo de Peonio, Polidoro hijo de Polidoro, rodios, hicieron"

¿Historia o mito?
La figura del centro, la de mayor tamaño, representa al sacerdote Laocoonte del dios Apolo en Troya. Todos recordareis la historia del caballo gigante de madera que los griegos dejaron como obsequio frente a las puertas de Ilión. Pues fue Laocoonte el único que vió en tal ofrenda una trampa mortal. El pobre intentó alertar a los jefes de la ciudad y, mientras ellos debatían si dejarla entrar o destruirla, Laocoonte disparó una flecha de fuego al caballo provocando el sonido de las armaduras de los soldados que iban escondidos. Aquí empieza el mito… Como represalia por haber atacado al caballo, el dios Poseidón hizo aparecer dos serpientes (Porce y Caribea, por si a alguien le interesa) que estrangularon a los hijos de Laocoonte. Los troyanos vieron en las serpientes un buen presagio del dios y … el final de la historia ya lo conoceis.

La escultura recoge el momento justo en el que Laocoonte intenta librar a sus hijos de las serpientes para salvarles la vida. Es impresionante el escorzo de la figura principal, no olvidemos que el material es mármol y no arcilla; el conocimiento del artista por el cuerpo humano que se refleja en la tensión de los músculos. Viendo el Laocoonte en directo y en detalle, se puede observar en el mármol incluso las venas del esfuerzo que realiza el sacerdote para librarse de las serpiente.

Foto: Rafael Jiménez
 
¿Qué representa?
Esta obra escultórica refleja la impotencia y el dolor sobrehumano de un padre por salvar a sus hijos. El movimiento de la obra, en el que las fuerzas centrípetas compiten con las centrífugas, muestra la gran maestría del artista y potencia la expresividad de la obra.
El dramatismo de la violenta y forzada postura de la figura central está representada con la serenidad y el equilibrio del arte helenístico.

Una obra grandiosa que activó las mentes de periodos artísticos posteriores y que a día de hoy continúa siendo un referente. Para terminar, me remito a las palabras de Plinio el Viejo que dejó testimonio del Laocoonte como “la mejor obra artística de la pintura y de la escultura juntas”.
 

jueves, 25 de noviembre de 2010

Arte: Frank Lloyd Wright


Texto: Arantxa Marcos

Hace mucho tiempo era capaz de hablar de arte como si de una receta de cocina se tratara. Ahora, rescatar ese lenguaje me cuesta más de lo que yo quisiera pero intentaré desde este espacio recordar y compartir aquellas obras y artistas que estimularon mi mente y pudieron cambiar la concepción que hoy tengo de lo que es el arte.

Quería comenzar con una obra sencilla y fácil de comentar pero aunque en un principio rechazé la idea el nombre de Frank Lloyd Wright no ha salido de mi cabeza desde que supe que tenía que escribir. Quizá el nombre no os diga nada, pero conoceis muy bien su obra. Os situo: Nueva York, principios del siglo XX… un arquitecto cambia el orden natural de la arquitectura apostando por edificios que derivan de su propio entorno, de su funcionalidad y de sus materiales. A lo que él denominó arquitectura organicista. Aunque ahora nos parece lo más normal, años atrás en la contrucción de un edificio no siempre se tenía en cuenta para que se iba a ser utilizado ni en qué lugar se iba a localizar. Él supo antes que nadie que un edificio podía transmitir mucho más. Ahí van dos ejemplos que ilustran muy bien su teoría.

El primero es la Casa de la Cascada, un ejemplo claro de cómo se integra un edificio en la naturaleza. No situó el edificio enfrente de una cascada para ver la caída del agua, es lo que hubieran hecho muchos otros, sino que quiso que su construcción fuera la propia cascada. Plantas abiertas que se abren al espacio exterior (sin muros que separen estancias), utilización de los materiales de su entorno: la piedra y, como no, el agua. El resultado, un edificio que parece haber surgido de la cascada misma y en el que se puede disfrutar del rumor de la cascada desde cualquier rincón de la casa.


 Fotografía: abelgalois.wordpress.com

Por otro lado tenemos el Museo Guggenheim de Nueva York, un edificio que se sitúa en una esquina y al que le otorgó la forma de una concha o cómo dicen los entendidos de un ziggurat (antiguos templos babilónicos escalonados). ¿Qué consiguió? Una galería interior helicoidal iluminada con luz cenital y que permite al visante disfrutar de un paseo mientras reflexiona sobre las obras de arte expuestas. Un edificio que mejora notablemente la experiencia del visitante y que se ha convertido en una obra de arte en sí misma.
Fotografía: lujoymoda.com

Esta idea organicista, que ideó Frank Lloyd Wright y que se puede ver en toda su obra, recoge lo que un siglo después se mantiene como precepto en la arquitectura: funcionalidad y respeto por el entorno. Por ello es considerado como uno de los principales arquitectos del arte moderno.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Es tiempo de ARTE

Fotografía: Cuadro "CUBANO", de Cristina Mayo


Todos o casi todos tenemos alguna vocación frustrada, un hobbie al que hemos dado de lado por falta de tiempo, o una actividad que por h o por b siempre decimos que retomaremos en breve pero que luego nunca llega. El caso es que a veces lo único que necesitamos es un pequeño empujón con el que comenzar y un poco de aliciente, apoyo o fuerza con el que poder continuar. Llegados a ese punto ¿para qué estamos los amigos, los familiares, el género humano?

Este año más que nunca me he dado cuenta de la importancia que tiene el arte en la vida, el arte habla de nosotros, de lo que somos, de lo que sentimos, pero también de lo que nos rodea, de nuestra cultura, de nuestro camino. En un tiempo en el que todo se mecaniza es más importante que nunca dar el valor justo al arte que nos rodea y a lo que representa, ya sea un arte interpretado, dibujado, fotografiado o esculpido, cualquier variante es buena y cuantas más haya más representativo será. La era de internet, de los ordenadores, de los robots y otras muchas tecnologías que nos permiten un sin fín de cosas en las que ahora no voy a entrar, no debe estar reñida con dar el valor que se merece a las cosas "hechas a mano", en las que alguien pierde su valiosísimo tiempo solo para poder mostrarnos un pedacito de aquello que ronda en su cabeza del modo que mejor sabe.

Por todo ello poco a poco intentaré dar a conocer mis pequeños grandes artistas, para darles ese empujoncito que TODOS necesitamos recibir alguna vez, espero que os gusten.

WitchBandit




miércoles, 22 de septiembre de 2010

Un regalo... una menina.


Érase una vez, un señor llamado Diego Velázquez que era artista. Allá por 1656 se le ocurrió pintar al óleo un cuadro a tamaño natural llamado originalmente La familia de Felipe IV y que posteriormente tomó el nombre por el que es actualmente conocido; Las Meninas, debido a dos damitas que aparecen al lado de la infanta Margarita a modo de pajes. Dicho cuadro ha sido estudiado y es mundialmente conocido.

Velázquez es uno de los más grandes pintores de la historia, y como este año me siento más al lado del arte que ningún otro año, pues me han regalado una escultura original y hecha a mano de Olga Nadales y Ana Clavero que simula a la infanta Margarita en el cuadro de las Meninas. ¡Me encanta!


http://www.sala-el-taller.com/index.html