Texto: Arantxa Marcos
Alguna vez , delante de un cuadro, ¿habéis pensado; ¡pero si esto lo hace mi sobrino! ¡esto también lo hago yo con un boli y un rotulador!?
Tengo un amigo que le pasa con algunas obras de arte y aunque le intento explicar cuál es la concepción de la obra y lo que pretendió el artista, no consigo hacerle cambiar de opinión. En cierto modo, comprendo su comentario porque en ocasiones puede parecer fácil realizar la obra en cuestión. He de recalcar que otras veces ese comentario puede ser cierto, como en todo hay cosas buenas y cosas mediocres.
Hoy intentaré explicar a ese amigo por qué se considera arte a aquello en lo que ve simpleza. Espero conseguirlo.
Desde sus inicios el arte se utilizó para obtener beneficio de la naturaleza, de ahí el arte prehistórico que con sus pinturas pretendían mejorar su calidad de vida con más agua para acabar con las sequías, más animales para cazar, etc.
Este carácter propiciatorio del arte fue cambiando con el paso de civilizaciones que, aunque siguen pidiendo a sus correspondientes dioses ciertos beneficios, ven en la naturaleza una máxima de belleza y perfección que no ven en el ser humano y que quieren lograr.
Los artistas se dieron cuenta de que el hombre no era capaz de crear cosas tan bellas y perfectas como la madre naturaleza y es ahí donde comenzó su carrera. El Laocoonte y las obras de Giotto, de las que os he hablado en anteriores ocasiones, son un ejemplo claro de esa búsqueda del artista por conseguir esa belleza. El románico, el gótico, el renacimiento, el romanticismo, el barroco español, el neoclasicismo… todos los periodos perfeccionaron una técnica, un movimiento, una perspectiva… que acercaba al hombre cada vez más a la naturaleza.
Una vez conseguida tal perfección (cuadros que reflejaban paisajes con tal cantidad de detalles como si los vieras en la realidad, retratos de personas que eran idénticos al homenajeado…), se dieron cuenta de que sus obras carecían de cierta vida, de momentaneidad. Querían poder reflejar ese momento único en el que se ve el amanecer, un minuto antes y un minuto después ya no es lo mismo. Pero llegaron los tan conocidos impresionistas y consiguieron captar el instante, una impresión. Estos abandonaron la pintura metafísica y quisieron captar la luz sin atender en exceso a las formas que se ocultaban tras ella.
A partir del Impresionismo es donde comienza el camino errante del artista. Ya se había conseguido la perfección de la naturaleza e incluso la captación del instante, de lo momentáneo. Los artistas entienden que una pintura puede transmitir mucho más que una realidad o un instante, pueden transmitir sentimientos, sensaciones, espacios… Aquí es dónde mi amigo empieza con sus comentarios.
A grandes rasgos y sin centrarme en obras concretas, los artistas contemporáneos buscan romper con las reglas establecidas y provocar algo en el espectador, sea lo que sea. El fauvismo experimentó con el color, el expresionismo potenció el carácter expresivo e intimista deformando la realidad, el cubismo eliminó por completo la prespectiva renacentista y dispuso la obra como una cuadrícula sin profundidad, el futurismo potenció lo industrial centrándose en aspectos como el movimiento o la velocidad, el arte abstracto busca la expresividad mediante formas o colores que carecen de referente material, el constructivismo tuvo carácter político y una intención de dirigir a la sociedad, el dadaismo busca en sus obras lo absurdo y el azar, el surrealismo quisó reflejar un mundo onírico eliminando de su mente toda influencia para mostar la pureza del inconsciente…
Como véis, las obras de arte tienen una concepción, una elaboración compleja para llegar a un resultado que quizá sea simple. Se busca una introspección interna, una sensación o simplemente provocar una reacción en el espectador. Estas corrientes quisieron ir más allá de la representación de la realidad tal y como la vemos. Esto también es arte.
No digo que las obras de estos artistas tengan que gustar porque sea arte sin más. A mi me pasa que algunas corrientes o artistas son capaces de crear en mi algo que no lo hacen otros.
Para terminar os doy la oportunidad de conocer algunas de las obras que corresponden a las corrientes de las que os he hablado para que las relacionéis. Quizás descubráis que alguna despierta algo en vuestro interior:
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La Fuente, Duchamp |
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La danza, Matisse |
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El libro abierto, Juan Gris |
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Composición 8, Wassily Kandinsky |
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Anuncio de la Gosizdat, Alexander Ródchenko |
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Formas únicas de continuidad en el espacio, Umberto Boccioni |