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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Plañido flamenco

plañido.
(Del part. de plañir).
m. Lamento, queja y llanto.

¿Por qué a la frente joven y lozana
surcan las sombras do aterrante duelo
y lágrimas de acerbo desconsuelo
alumbra un sol de espléndida mañana?

La flor que en la pradera se alza ufana
mustia se inclina y dolorida al suelo,
y hasta de la avecilla es triste el vuelo
porque siente el plañir de una campana.

Es que se llora al sabio generoso,
filantrópico y noble en su carrera,
de mente altiva y corazón virtuoso.

Exenta su alma de ambición rastrera,
al pobre siempre socorrió afectuoso,
honro a la ciencia a la virtud austera.

Sonetos del siglo XIX (Ramón García González)

Ayer a mediodía conocí con triste sorpresa la muerte de Enrique Morente, una figura que, según he ido conociendo por personas cercanas a él, estableció toda una revolución en el mundo del flamenco al unir tradición y vanguardia. Tras la dolorosa noticia, el plañir de los flamencos se ha empezado a sentir en El Albaicín, el barrio granadino que le vio nacer un 25 de diciembre de 1942 y en el que empezó a mamar el cante de boca de su madre y de los gitanos que poblaban sus estrechas y empinadas calles. Me quedo con una frase que apuntan en el especial que le dedica el programa El Ojo Crítico de RNE para despedirme de Enrique Morente: no hay obra maestra sin maestro, y él lo era. D.E.P.

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